«Hay un grupo de personas que antes colaboraban dando alimentos y ahora se ven obligados a pedir»

Antonio Villaseñor con los alimentos de la Gran Recogida. Reyes Martí­nez

Antonio Villaseñor, nació en Cuenca hace 69 años y ha pasado su vida en la ciudad. Cuando se prejubiló de su empresa decidió que la mejor forma de mantenerse ocupado era trabajar por los demás. Recomienda a la gente joven colaborar con las causas sociales y cree que si los políticos tomaran ejemplo de los voluntarios la situación del país quizás fuera otra.

 ¿Cómo le surgió la idea de colaborar como voluntario?

Yo era apoderado de un banco y me prejubilé muy pronto. Entonces decidí que tenía que ocupar mi tiempo y escogí dedicarme a los temas sociales y me hice voluntario. Comencé como un voluntario más colaborando en el almacén, descargando... pero poco a poco me fui involucrando y los dos presidentes que me precedieron se retiraron por lo que me nombraron a mi como presidente hace cuatro años.

¿Por qué eligió el Banco de Alimentos en lugar de otras ONG más consolidadas?

Porque vi que el Banco de Alimentos estaba comenzando aquí en Cuenca y necesitaban más gente. Además las otras organizaciones presumían de tener muchos voluntarios así que me decidí por donde se me podía necesitar más.

¿Cuantas horas dedicas al día a tu vocación de voluntariado?

Muchas, la verdad es que muchas. Hay ocasiones que estás todo el día, desde las nueve de la mañana a las nueve de la noche, otras veces solo medio, pero ahora mismo tenemos mucho trabajo con la Gran Recogida. Pero mínimo cuatro horas al día durante todo el año no me las quita nadie.

¿Y cómo lleva la familia esta dedicación?

No es sólo el Banco de Alimentos, son más cosas. Lo llevan bastante bien en general. Consideran que es una labor importante y eso ayuda a que lo toleren mejor.

Precisamente uno de sus hijos es secretario en el Banco de Alimentos. ¿El voluntariado es genético o le tuvo usted que insistir?

No. Yo le dije que me tenía que ayudar y poco a poco le fui encauzando hasta que en una Asamblea General le nombraron a él secretario porque ya lo conocían todos que es trabajador y quisieron ofrecerle el cargo. Esta campaña de la Gran Recogida ha sido la primera  en la que ha ejercido como responsable y la verdad es que ha ido muy bien, nos ha traído mucha gente joven.

¿Se perfila su hijo Carlos como sucesor natural al cargo de presidente?

Eso ya no lo sé, y no depende de mí sino de las aspiraciones que tenga. Pero si no es él será un amigo suyo. Como comentaba en esta campaña les hemos dejado que el control lo llevaran ellos, nosotros les hemos asesorado pero la responsabilidad la han asumido los jóvenes.

¿Cree que es importante ir dando el relevo a las nuevas generaciones?

Sí. Yo siempre he valorado a la gente joven y no considero que son tan malos como los quieren pintar por ahí. Aquí han demostrado todo lo contrario.

Tienes 69 años, ¿hasta cuando se ve colaborando con el Banco de Alimentos?

Yo mientras pueda estaré por aquí echando una mando, cuando no pueda las cosas cambiarán. Pero mientras, estoy dispuesto y decidido a que entre gente joven y asuma los cargos de responsabilidad aunque nosotros sigamos aquí ayudándoles en lo que necesiten.

¿Que tal fue la segunda Gran Recogida? ¿Tienen ya cifras oficiales de lo que se ha recaudado?

Todavía seguimos recogiendo alimentos y cada día que pasa tenemos más ilusión en superar los 100.000 kilos. Pero son muchos puntos los que han colaborado con nosotros y que todavía no hemos tenido tiempo de traer los alimentos que allí depositaron porque hay que catalogarlo todo y registrar de donde viene cada cosa.

Tenían el objetivo de superar las cifras del pasado año que fueron 60.000 kilogramos y ya lo han conseguido pero, ¿Le sorprendió los resultados de la primera edición?

Sí, la verdad es que sí. No pensábamos que íbamos a conseguir esa cifra. De hecho, por las estadísticas de población la organización nacional nos había otorgado el objetivo de 14.500 kilos, que todavía tenemos puesto por ahí (se ríe). Pero cuando recogimos 60.000 kilos dijimos ‘hemos puesto una pica en Flandes’. Este año llegábamos con la misma ilusión de superar las expectativas pero con dudas por si a causa de la crisis económica no lo podíamos conseguir. Pero ya lo hemos superado y todavía seguimos contando.

¿Cree que el hecho de recoger alimentos en lugar de dinero puede ayudar a que la gente confíe más en estas campañas?

La gente sabe que aquí no hay ni despachos ni sueldos se vuelca un poco más. También el premio Príncipe de Asturias a la Concordia en 2012 ha contribuido mucho a que se nos reconozca. Nosotros buscamos comida que es lo que necesitamos para hacer llegar a la familias. Sí que ha habido casos en los que se nos presentó alguna persona que tenía prisa, o no se había acordado de la campaña, y nos hizo donativos en metálico. Pero siempre al final del día se pasaba al supermercado con el dinero recogido y se compraban productos. Dinero aquí no queda.

En un momento en el que la corrupción parece abarcar todos los ámbitos y motiva un hartazgo en la sociedad, ¿cómo se perciben a las ONG?

Nosotros estamos bien considerado y creo que los demás también. Aquí si no hay dinero no puede haber  corrupción y si trabajas de voluntario y gratuitamente no escuchas hablar nunca mal de estas organizaciones que trabajan por los más necesitados. Quizás lo tuvieran que hacer los políticos con los impuestos y ojalá no tuviéramos que existir porque eso significaría que la gente tendría trabajo y comida para su familia. Pero por desgracia, las personas se queda en paro, luego las ayudas se terminan y al final muchos se ven obligados a pedir.

Se dice que en tiempos de crisis económica aumenta la solidaridad. ¿Qué hay de cierto en esa afirmación?

Es cierto. Pero yo quiero hacer hincapié en que Cuenca ha sido siempre muy generosa en todo y con todo y en esta nueva edición se ha vuelto a demostrar a pesar de que hay un grupo de personas que antes podían participar y ahora se ven obligados a pedir.

¿Ha aumentado el número de personas o el perfil de los que piden ayuda?

Sí, ha aumentado y ha cambiado. Antes en una casa con seis personas si trabajaba un padre y un hijo no tenían problemas para comer pero si los dos se quedan sin empleo tienen que perder la vergüenza y pedir ayuda.

¿Por qué no reparten ustedes directamente la comida que recogen y lo hacen a través de organizaciones?

Nosotros tenemos 86 puntos de reparto. Creemos que hacerlo de esta forma porque es la mejor manera de llegar a quien realmente lo necesita. Si nosotros ahora que tenemos el almacén hasta arriba abrimos las puertas, no conoceríamos a la gente ni sus necesidades. Por ello, estos puntos de reparto, parroquias, asociaciones, fundaciones, que están constituidas legalmente sin ánimo de lucro como nosotros, tienen perfectamente definidos a quienes deben llegar porque lo necesitan más.

Cualquier persona o asociación puede acudir al Banco de Alimentos a pedir ayuda o tiene que acreditar de alguna forma su situación?

Tiene que acreditar que está legalmente constituida, dedicarse a la ayuda social y estar inscrita en los registros de Castilla-La Mancha o el Registro General de Asociaciones. Una vez que nosotros comprobamos que todo está en regla le damos una documentación para que la rellenen con las necesidades que van a cubrir y la población que quieren atender y ya evaluamos si los podemos admitir o no.

Una vez que ustedes les dan los alimentos a estas organizaciones. ¿Realizan algún tipo de control para asegurarse que llegan a las personas?

Sí. Se realizan controles por parte de la Unión Europea, del Gobierno de España a través de la Subdelegación, y nosotros que también estamos autorizados a realizarlos. Podemos ir cualquier día y pedir a estas organizaciones la documentación para cerciorarnos de lo que se está haciendo.

¿Han tenido que apercibir alguna vez a alguna asociación por detectar irregularidades?

No, nunca. Nosotros lo que hacemos siempre a principios de año es reunir a todas las asociaciones  y se les hace hincapié en la necesidad de seleccionar muy bien a las personas a las que se van a atender. Pero nunca hemos detectado irregularidades

Esta semana han recibido cedidas por la Junta unas nuevas instalaciones. ¿Han tenido ya tiempo de inspeccionarlas?

Sí, incluso ya hemos empezado a utilizarlas llevándonos de aquí todas las cajas y los cartones para hacer sitio. Tenemos que limpiarla y adecentarla. Este reparto lo haremos desde las instalaciones viejas y ya pasadas la fiestas navideñas nos pondremos a trabajar en la otra sede.

¿Tienen alguna fecha prevista para comenzar a utilizarla?

El objetivo es que estén listas para mayo cuando comience la nueva campaña de reparto del FEGA. La parcela es muy grande y tenemos que adecentarla pero tenemos muchos voluntarios y lo cogemos con muchas ganas.

Las reformas que necesitan, ¿las van a realizar ustedes a través de voluntarios?

Sí, todas.  Ya nos han cedido la nave, ahora de lo demás nos encargamos nosotros. Hay que acondicionarla recortando algún tabique para que puedan entrar las máquinas a descargar, una limpieza general, una desratización, pero en fin, de todo eso nos encargamos nosotros. Ya me están preguntando los voluntarios que cuando nos ponemos a trabajar allí.

En algunas ocasiones ha declarado que si tuvieran nuevas instalaciones podrían acometer las negociaciones para la instalación de una cámara frigorífica. ¿Ahora es posible pensar en ello?

No hemos adecentado la nave y ya estamos hablando de ello. Ahora nos están llamando de un montón de provincias ofreciendo fruta que tenemos que rechazar porque tiene que ir derecho a una cámara porque si no se estropea. Además nos permitiría recoger productos perecederos para poder repartirlos.

¿Qué pasará con la nave actual?  ¿La van a dejar?

No, la seguiremos utilizando porque se nos queda pequeña. Mientras nos la deje el Ayuntamiento seguiremos utilizando las dos.

La sede actual está cedida por el Ayuntamiento, la nueva por la Junta lo que demuestra que tienen buena relación con las instituciones. ¿Cree que la colaboración con las ONG debería estar al margen del color político?

En nuestro caso sí lo está. El Banco de Alimentos no tiene nada que ver ni con la política ni con la iglesia. Colaboramos con parroquias pero aquí ellos no tienen ningún poder, al igual que tampoco lo tienen los políticos. Nosotros trabajamos voluntariamente en favor de los más desfavorecidos y no hay más.

El viernes se celebró el Día Internacional de los Voluntarios. ¿Cree que está suficientemente reconocida la labor que desempeña?

Reconocida sí está pero no sé si tanto como debiera. Deberían venir aquí para ver lo que hacemos y cómo lo hacemos. Así se vería que el trabajo se hace por la satisfacción moral que te queda. Otra cosa no tienes. Si antes éramos 31 voluntarios fijos, después de esta campaña hemos pasado a casi 70, vamos aumentando y vienen de todos los estratos sociales.

¿Tiene que tener algo especial una persona para ser voluntario?

Sí, la voluntad. Simplemente querer, estar dispuesto a trabajar porque aquí todos hacemos lo mismo y el que no sepa hacer algo, los demás le enseñan.

¿Deberían tomar ejemplo los políticos?

Creo que sí tendrían que tomar ejemplo y ellos lo saben. Muchas veces cuando vienen a visitarnos y ven el trabajo que realizamos y nos felicitan por ello, quizás deberían aplicarse la misma rueda y así a lo mejor se podría reducir el número de parados que tenemos.

Etiquetas: colaboraban, ONG, voluntariado, personas, Banco de Alimentos, Antonio Villaseñor

Agradecimientos

  • Renfe
  • Eroski
  • Obra Social Fundación La Caixa
  • BBVA
  • Movistar
  • Fundació Privada Josep Anton Cerqueda
  • Globalcaja
  • Mercadona
Copyright © 2014 Banco de Alimentos de Cuenca